Juan Pablo II vendió un piso a unos Homosexuales
La Iglesia a veces se contradice.. Tan creyente era la vecina de Alberto que, a su muerte, dejó en herencia su piso de la madrileña calle La Paloma al mismísimo Papa Juan Pablo II. Era el año 93 y en España aún no existían ni las leyes de parejas de hecho.
Cinco años más tarde Alberto, que vivía junto a su novio bajo el piso de la fallecida y católica señora Patrocinio, notó que tenía humedades en el techo.
Al intentar contactar con el dueño del inmueble se dio de bruces con el nuncio apostólico de la Santa Sede en España, es decir, el representante por aquel entonces de su santidad en nuestro país. “¿Os gustaría quedároslo?”. La oferta de venta por parte de Monseñor Lajos Kada fue inmediata.
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